Nota del EditorMario Lopez y Jonathan  Garcia trajeron a nuestras manos una joya siglo del pasado. Una recopilación de 24 sermones del Dr Lloyd-Jones relacionados con el tema del avivamiento{ los cuales fueron traducidos en medio del esfuerzo y la dedicación, buscando traer para Latinoamércia la pasión y el anhelo por un verdadero avivamiento. Puedes ver más proyectos de nuestros hermanos aquí

El Dr. Martyn Lloyd-Jones no necesita presentación. Predicador galés, doctor de profesión, que ministró por más de tres décadas en la capilla de Westminster. Respetado por cualquier denominación, conocido por su espíritu evangélico, por el respeto por la predicación bíblica y su búsqueda constante de un despertar dentro de la Iglesia.

Sobre estos sermones [libro] dice J.I. Packer:

…no creo que en nuestra época haya existido una mejor exposición sobre este tópico [avivamiento] que la serie de estos mensajes dados en la capilla de Westminster, London, durante el año centenario del avivamiento británico en 1859.

Estos 24 sermones llevan un toque pastoral, ya que como tal fueron predicados; no esconde tintes de una agenda denominacional, tampoco son un comentario al texto ni una exégesis de cada pasaje; más bien se interesa en mostrar principios eternos en las Escrituras, que se repiten una y otra vez en ellas y en la historia.

El llamado: Una carga por avivamiento

El tema de Avivamiento es una carga y un deseo en el corazón del Dr Lloyd-Jones, que sostiene que toda predicación debe promover un avivamiento, y sólo hasta que entendamos las doctrinas de la fe cristiana, nos moverá a orar por uno genuino.

El prólogo [el primer capítulo] nos muestra claramente que, precisar un diagnóstico correcto es más importante que el mero activismo y el poner nuestra confianza en los métodos —como la apologética, la arqueología, las nuevas versiones de lenguaje moderno de la Biblia, la mercadotecnia a través del radio y la TV.

Insiste en que una señal de madurez, es estar preocupado por el estado del mundo y de la Iglesia en estos tiempos. “Nadie debería de tener la menor duda hoy, que nada menos que un poderoso derramamiento del Espíritu de Dios, es suficiente para hacer frente a nuestra situación en esta segunda mitad del siglo XX” (pág. 29).

Lo primero: Volver a la Fuente

La necesidad es urgente y no es prudente experimentar en métodos modernos, sino en acudir a la Fuente única y segura, “el hombre que experimenta en medio de una crisis es un tonto” (pág. 34).

El problema del mundo y de la Iglesia, no es algo superficial, sino profundo. Concluye que la única manera de esperar un avivamiento es volviendo a la Fuente. “Hay una fuente disponible, si solamente vamos a ella y por ella. Ese es el mensaje” (pág. 40).

Sin embargo, aunque la fuente está disponible hay estorbos que deben removerse; a lo que se refiere como “el trabajo de los filisteos”, que son los desechos, tierra y basura en el pozo,  es decir: “El ocultamiento y el abandono de ciertas verdades” (pág. 47).

Remacha su idea diciendo: “Ningún avivamiento jamás se ha conocido en la historia de las iglesias que niegan o ignoran algunas verdades esenciales” (pág. 48). Las bases para describir una primera constante para experimentar un avivamiento genuino, “ha sido un redescubrimiento de estas grandes y gloriosas verdades centrales” (pág. 49).

El fundamento: Las verdades no negociables

Utiliza varios capítulos mostrando estas verdades esenciales de las Escrituras: La verdad sobre el Dios soberano, (pág. 51); la autoridad de la Biblia (pág. 53); el hombre en el pecado y bajo la ira de Dios (pág. 54); la doctrina del Señor Jesucristo (pág. 60); la divinidad única del Señor Jesucristo, su eternidad, su coigualdad con Dios, su encarnación, y la bendita verdad de las dos naturalezas en su persona (pág. 62); la persona y la obra del Espíritu Santo (pág. 65); la doctrina de la regeneración (pág. 74), el Espíritu Santo (pág. 78) y la justificación por la fe (pág. 74), que Lutero, Wesley y Whitefield predicaron y fueron transformados.

Afirma que estas doctrinas fundamentales nunca deben ser una controversia en absoluto, y que no deberíamos detenernos a discutir, ni tampoco preocuparnos por la división que estas causen.

Lo trascendente: El Espíritu Santo

Con respecto a la doctrina del Espíritu Santo, se detiene, porque obviamente es el punto crucial con respecto a avivamiento, puesto que avivamiento significa un derramamiento del Espíritu de Dios (pág. 39, 59, 176, 217).

Se adelanta a los dos frentes extremos a los que se suele caer, en el trato de la doctrina sobre el Espíritu Santo, es decir, aquellos que buscan emocionalismos per se y aquellos que no le dan libertad [limitan] al Espíritu. Tiene bastantes cosas qué decirles a unos y a los otros.

Explica: “El Espíritu no tiene solo su trabajo ordinario, sino que tiene su trabajo extraordinario, es decir, avivamiento. […] avivamiento [es] el descenso, la efusión del Espíritu por encima [no en contra] de su habitual trabajo ordinario, lo que, un derramamiento extraordinario e increíble, inusual, lo cual Dios en su soberanía y gracia infinita ha hecho en la Iglesia, de vez en cuando durante los largos siglos de su historia” (pág.70).

Las limitaciones: La Ortodoxia muerta y defectuosa

Su primera preocupación era la ortodoxia; sin tener estas doctrinas esenciales es imposible esperar un avivamiento; con eso seguramente destruye mucho de lo que hoy se tiene por avivamiento.

Pero luego vienen otros problemas: la ortodoxia defectuosa, que está más preocupado en la construcción de los argumentos y en las palabras, que en la persona que debe ser afectada por la doctrina; y la ortodoxia muerta, a la que recrimina por falta de pasión, por actitudes incorrectas y su pasividad con respecto al amor por las almas.

“Puedes ser ortodoxo pero muerto. ¿Por qué? Bueno, porque te detienes en las doctrinas, te detienes en las definiciones y sin percatarse que el propósito de la doctrina no ha de ser un fin en sí mismo, sino llevarnos a un conocimiento de la Persona y la comprensión de la Persona, y a la comunión con la Persona” (pág. 76). “Es algo terrible que usted y yo podamos estar absolutamente correctos y ortodoxos en doctrina y sin embargo mal de espíritu” (pág. 82).

Significado y distorsión

Se muestra muy preocupado por que quede claro que el avivamiento no es una mera experiencia, ni que depende del hombre iniciarlo; hace hasta lo imposible por aclararlo. “No hay nada que sea tan tonto como la gente anunciando que se va a celebrar un avivamiento” (pág. 122).

¿Qué es avivamiento? “Podemos definirlo como un periodo de bendición y actividad inusual en la vida de la Iglesia Cristiana. La esencia de un avivamiento es que el Espíritu Santo desciende sobre un número de gente, sobre una iglesia entera, un número de iglesias, distritos, o tal vez un país entero” (pág. 123).

“El efecto inmediato es que las personas presentes empiezan a tener un conocimiento de las cosas espirituales […] lleva inevitablemente a un profundo y un terrible sentimiento de pecado, y una sensación horrible de culpabilidad. La oración es siempre una gran característica de cada avivamiento, grandes reuniones de oración, intercesión hora tras hora” (pág. 124-125). “No debemos buscar avivamientos con el fin de que podamos tener experiencias” (pág. 146)

Los propósitos de un avivamiento          

Después de poner los fundamentos, los posibles estorbos y dedicar un buen tiempo a mostrarnos con la Biblia y en la Historia las “coincidencias” de los avivamientos, nos habla de las motivaciones y de los propósitos de cada avivamiento, que si los ignoramos o los intercambiamos, no tenemos derecho a orar por uno.

“Lo principal es la gloria de Dios, el poder y el nombre de Dios, y el honor de Dios” (pág. 147). Dedica varios capítulos para centralizar que toda búsqueda de un avivamiento, debe ser provocada y movida, para que la gloria de Dios sea conocida y reverenciada por muchos.

Conclusión

El tema es controversial por sí mismo, unos llaman a cualquier cosa avivamiento, y otros afirman enfáticamente que orar por uno es antibíblico.

Como algunos han dicho, pienso que no hay mejor persona que el Dr. Lloyd-Jones en el tratamiento de este tema, que con cautela y libertad, histórica y bíblicamente nos ayude a comprender lo que es un verdadero avivamiento, su necesidad, sus motivaciones correctas y sus genuinas manifestaciones.

Todo cristiano debería leer Avivamiento, le garantizo que no perderá su tiempo y seguramente, será de edificación —independientemente de cual sea su cosmovisión.

¡Ojalá rasgaras los cielos, y descendieras! Isaías 64:1a

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