Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. (Mt 5:44)

El cristianismo ha sido acusado muchas veces de promover el homicidio y las masacres. Muchas personas asocian la inquisición, por ejemplo, con un Dios que manda a matar; sin embargo, la inquisición no obedece a los principios establecidos en la biblia, sino a elementos políticos propios del contexto de la época y los cuales, por supuesto, no justifican ninguna muerte.

Lo cierto es que en la biblia no hay una expresión más elevada del amor que esta. Amar a los enemigos es el rasgo distintivo de aquellos que profesan ser seguidores de Cristo.

El verdadero sentido del amor

El amor es visto en nuestro tiempo como una mera manifestación sentimental o afectiva hacia aquellos que nos despiertan alguna emoción positiva; sin embargo, el verdadero amor implica acciones, cosas que hago o dejo de hacer por el bienestar de alguien incluso si no “siento” hacerlo; lo cual, en ocasiones implicará un intenso sacrificio.

Si pensamos en amar a los enemigos, uno no siempre tiene deseo sentimental de amar a alguien que nos hace daño; de hecho, si fuera por eso no sería posible guardar ese mandamiento; de modo que cuando pensamos en el amor que debemos dar a los que nos aborrecen, lo que debe venir a nuestra mente es: sacrificio.

Las religiosos de la época de Cristo tenían la idea de que sólo se debía amar a aquellos que eran de su mismo linaje, e incluso de su misma religión, y que tenían entonces el derecho de aborrecer a aquellos que no se conformaban a tales criterios. Jesús respondió a eso de esta manera:

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen también lo mismo los recaudadores de impuestos?  Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?  Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.(Mt 5;46-48)

Cómo verán; amar sólo a los que nos aman, no es una buena forma de medir si amamos. Es como pensar que amamos a aquellos que pueden hacerlo también; pero el amor verdadero es incluso a los que nos aborrecen y ese es sólo un rasgo distintivo de los hijos de Dios. Es a ellos a quien se les pide que amen a como Dios ama, pues él hace salir el sol sobre buenos y malos.

La fuente del amor verdadero

Como verán, todo esto tiene su sustento en el sacrificio de nuestro gran Salvador, el cual, siendo nosotros sus enemigos, murió en la cruz del calvario para perdonar nuestros pecados.

Nadie puede dar de lo que no tiene; de modo que nadie puede amar a sus enemigos hasta que no entiende que él fue amado por Dios, aún cuando era enemigo de él. (Rom 5:8)

Amar a nuestros enemigos es difícil, creemos que no hay nada en ellos por lo cual debamos hacer algo en su favor, pero ¿acaso había algo en nosotros para recibir el perdón que recibimos?

Toda fuente del amor verdadero esta en el evangelio, de modo que si no estas amando de tal manera debes preguntarte si eres un cristiano en pecado que debe arrepentirse o si eres  verdaderamente cristiano.

Oremos hoy, ojalá audiblemente, por nuestros enemigos y demos gracias al Señor por enseñarnos en la cruz su gran amor. Que él nos ayude

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