Nota del editor: Este artículo pertenece a una serie de escritos sobre crítica textual Le recomendamos antes de seguir leyendo, que si aún no ha leído los artículos anteriores, lo haga aquí:

Bart Ehrman ha dicho que “hay más diferencias entre los manuscritos que se conservan del Nuevo Testamento que palabras en el Nuevo Testamento” (Jesús no dijo eso, p. 23). ¿Cuántos hay? Ehrman habla de cientos de miles de errores.

Estoy de acuerdo con Ehrman en este punto.

¿Cómo puedo estar tranquilo al afirmar que Ehrman tiene la razón en este punto? Sencillamente porque no nos cuenta toda la historia. Daniel Wallace calcula que en los manuscritos griegos existentes hay 2.6 millones de hojas. Es decir, no podemos comparar el número de errores con la cantidad de palabras en el Nuevo Testamento sino con el número de palabras en esos 2.6 millones de hojas.

Además de eso, las variantes textuales en su gran mayoría no son importantes. Según el trabajo de Daniel Wallace, las variantes textuales se pueden categorizar de la siguiente forma:

 

 

 

 

(1)

Ahora, ¿qué significa esta gráfica? Pues, en pocas palabras, lo que he pensado desde que empecé a estudiar el texto griego hace veinte años: ¡las diferencias no son gran cosa!

Por ejemplo, en griego existe algo que llamamos la ny movible. Es la letra ny que va al final de ciertas formas. Para dar un ejemplo específico, ¿qué diferencia notas entre estas dos palabras? 1) λέγουσι  2) λέγουσιν  La única diferencia es la última letra (ν) de la forma 2. No cambia en absoluto el significado. Los dos verbos significan “ellos dicen”.

Esto pasa con el orden de palabras también. El orden del griego es muy flexible porque se usan cambios en las terminaciones de los sustantivos para indicar la función de ellos. Los cambios en el orden de las palabras cuentan como variantes textuales pero no cambian el significado.

La variantes significativas son las que sí cambian el sentido pero según los cálculos de Wallace estas hacen solamente 10% de todas las variantes y entre este 10% solamente 1% son viables. Una variante significativa pero no viable sería una que no tiene ninguna posibilidad de ser original. Por ejemplo si una variante textual aparece en un solo manuscrito del siglo X obviamente no es original.

Esto nos lleva a la última categoría de las variantes significativas y viables. Estas son las que podemos ver muchas veces entre las versiones que tenemos en español. Por ejemplo en Colosenses 2:2 vemos una diferencia interesante. Mira cómo se lee la última parte en cuatro versiones:

Reina-Valera 1909: “conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo”

Reina-Valera 1960: “conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo”

La Biblia de las Américas: “conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo”

La diferencia aquí entre las tres versiones se debe a tres diferencias entre los manuscritos en griego, no a un deseo de torcer las Escrituras. De hecho, la lectura de la RV 1909 sigue la Textus Receptus e introduce una dificultad teológica al sugerir una distinción entre Dios y el Padre mientras que la Biblia de las Américas apoya la deidad de Cristo (con la NVI aquí). Según las pautas de la crítica textual debemos escoger la lectura que pueda más fácilmente explicar las otras. En este caso, la lectura más corta (como en LBA) es preferida porque es más difícil y explica mejor la adición de un copista de la palabra “Padre”, mientras que es muy difícil explicar por qué un copista quitaría la palabra si estaba.

Obviamente nos llama la atención el 1% sobre la cual hay debates, pero creo que es muy importante la observación de un crítico textual aquí quien usó la ilustración de un rompecabezas. Con el texto del NT, estamos hablando de un rompecabezas de 100 fichas en donde contamos con 110, no uno con el cual contamos con 90. Es decir, tenemos que escoger entre más opciones cuáles son las correctas porque tenemos las lecturas originales aun cuando no sepamos exactamente cuál de dos o tres es la correcta. Esto no es malo, sino que nos enseña humildad. Como pasa con muchos temas en las Escrituras, Dios nos llama a tener convicciones claras pero a abrazarlas con amor y humildad.

Aunque los escépticos dicen que hay muchísimos errores en los manuscritos, podemos tener confianza de que no hemos perdido el texto original. Dios ha preservado su Palabra en los 5800 manuscritos que tenemos.

  1. https://descubriendolaverdad.wordpress.com/2013/09/25/daniel-b-wallace-sobre-la-critica-textual-del-nuevo-testamento/

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